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SERES FANTASTICOS
Leviathan


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Las primeras referencias a Leviathan y Behemoth, las encontramos en la Biblia, en el Libro de Job y en el de Isaías. En multitud de otros textos rabínicos y en el Libro de los Secretos de Enoch, se habla también de la creación de estos míticos animales y de cómo será su destrucción.

Y ésta que sigue, es la más curiosa historia que he encontrado acerca de este antiguo mito.

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En el quinto día del Génesis, Dios creó a Leviathán y a Behemoth. Originalmente, fueron creados dos leviathanes, un macho y una hembra, pero Dios mató a la hembra cuando pensó que dos seres de tan terrible fuerza, podrían aniquilar la Tierra entera y dejó a un sólo Leviathan como rey de las aguas y a Behemoth como dueño del desierto.

Tan enorme es Leviathán que para calmar su sed necesita toda el agua que el río Jordán vierte en el mar. Come gran cantidad de peces que, voluntariamente, entran en su boca cuando abre sus terribles mandíbulas, y cuando respira, el fuego de su aliento hace que el agua hierva a su alrededor.

Cuando llegue el momento en que el monstruo del mar deba morir, Dios convocará a los ángeles para matarle, pero la lucha será terrible y los ángeles no podrán vencer a Leviathán, que doblará sus espadas como si fueran débiles tallos de espigas. Derrotados los ángeles, Dios ordenará a Behemoth que mate a Leviathán.

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Un largo duelo se establecerá entre los dos poderosos animales y finalmente los dos morirán al mismo tiempo. Behemoth caerá muerto a causa del impacto de una gota de agua lanzada por las aletas de Leviathán, y éste, a su vez, morirá atravesado por una pestaña del ojo derecho de Behemoth.

Y Leviathan cumplirá ahora la misión que le estaba destinada desde su creación.

Con su piel resplandeciente se confeccionará una enorme tienda que cubrirá las murallas de Jerusalén, y su brillo llegará a los dos extremos del mundo. Bajo esa tienda, se reunirán los que hayan merecido el nombre de Justos, y allí, la carne del monstruo les será ofrecida en un gran banquete. Y podrán saciarse durante toda su eterna vida, porque cuando eso suceda, habrá llegado el fin de los tiempos.


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